A lo largo de los años, la industria de la moda ha experimentado numerosos cambios, todos ellos rápidos, debido principalmente a la llegada de la industrialización. La moda está en constante expansión y con ella las herramientas utilizadas para crear las prendas que vestimos.
Corría el año 1846 cuando Elias Howe inventó el primer máquina por coser, que desde entonces ha sufrido numerosas modificaciones y se ha convertido en esencial para el sector de la Houte Couture o prêt-à-porter.

Antes de la invención de esta máquina, las costuras de todo tipo eran realizadas manualmente por personas que trabajaban en sus propias casas o en pequeños talleres, y la mayoría de los sastres cobraban muy poco por el extenuante trabajo que realizaban.
Como estaba previsto, la primera máquina de coser fue patentado en 1846, el éxito sin embargo no llegó inmediatamente, ya que el coste de la primera máquina era prohibitivo en aquella época, no obstante aunque en América este invento no fue apreciado inicialmente como Howe esperaba, el avance llegó y todos los empresarios que más tarde decidieron invertir en la producción de estos instrumentos estaban obligados a pagar un canon a Howe, entre ellos Isaac Singer que utilizó los métodos e ideas de Elias Howe como base para la creación de sus máquinas.
Posteriormente, el modelo ideado para la primera máquina fue superado y otros fabricantes revolucionaron esta herramienta paso a paso, haciéndola más compacta y práctica. Entre los pioneros que han dejado una huella indeleble en este sector figuran Isaac Singer, el padre de la famosa máquina e inventor del pedal. Además, Singer fue el primero en ofrecer este instrumento a plazos, para que pudieran comprarlo incluso quienes no podían permitírselo. Así pues, si hoy la máquina por coser se ha convertido en una herramienta tecnológica innovadora y accesible en muchos hogares debemos agradecérselo a Isaac Singer.
Singer fue de las primeras en exportar sus máquinas a todo el mundo, y en poco tiempo el arte de la costura adquirió una notable importancia que inspiró a tantos creativos con habilidades extraordinarias. Hablamos de las primeras casas de moda, aquellas que, gracias al arte de la sastrería transmitido antaño de madres a hijas, son hoy recordadas como símbolos de la alta costura.
Recordamos al innovador indiscutible de la moda del siglo XX, Coco Chanel o, quedarse en nuestro país, Valentino Garavani o Giorgio Armani, todo sigue siendo sinónimo de sastrería de calidad e alta costura.